Es común oír que las mujeres sufren cambios hormonales, si bien es cierto, en el caso del hombre también sufrimos estos cambios, aunque quizás de un modo menos evidente.

No me quiero enrollar demasiado en datos científicos pues tan solo pretendo dar unas pinceladas a grandes rasgos de algunas de las hormonas las características y conocidas.

TESTOSTERONA

Creo que todo el mundo conoce o ha oído este nombre, Testosterona, se puede decir que es la hormona madre de la ganancia muscular. Aumenta la confianza en uno mismo, aporta ese toque de ánimo para entrenar, también el deseo sexual. Sin embargo unos niveles bajos de testosterona son el comienzo de la decadencia en el hombre, un problema cada vez más frecuente en la sociedad moderna, si te haces análisis y el diagnóstico es “normal” no quiere decir que tu testosterona sea óptima para ti, pues los rangos que se consideran normales oscilan entre 300 y 1000 ng/dl, es decir, que puede haber una diferencia del triple de un hombre a otro.

A día de hoy, no se ha llegado a un acuerdo sobre los factores que han provocado el descenso de los niveles de testosterona, pero la evidencia apunta a los siguientes factores.

Menor actividad física: Cada día los trabajos requieren menos esfuerzo físico, el estar sentado durante varias horas en una oficina tiene un efecto negativo sobre nuestros niveles de testosterona. Tampoco ayuda si cuando vas a entrenar, entrenas sentado y dejas de lado el peso libre. Hay varios estudios sobre la sentadilla con barra libre (no multipower) que produce un aumento de testosterona mucho mayor que la prensa o la sentadilla en máquina.

Pautas nutricionales erróneas: En las últimas décadas, se han implantado unas recomendaciones nutricionales erróneas, entre ellas la obsesión por reducir la grasa y el colesterol, las cuales son parte elemental de las hormonas sexuales. Si reduces en exceso tus niveles de grasa y colesterol reduces tu capacidad de producir testosterona

 Elevados niveles de grasa corporal: Cuanta más grasa en tu organismo, mayor es el nivel de aromatasa, y mayor es la conversión de testosterona a estrógeno. Y os preguntareis ¿Qué es la aromatasa? Es la enzima responsable de la síntesis de los estrógenos a partir de la testosterona

 Más estrés: Un nivel elevado de cortisol (la hormona del estrés) y desajustes del ciclo circadiano (desajustes del sueño) inhiben la producción de testosterona

 Más fármacos: medicamentos que se recetan de forma indiscriminada para reducir el colesterol que aparte de que su eficacia es más que cuestionable uno de los efectos secundarios que provoca es la reducción de niveles de testosterona (entre otros).

HORMONA DE CRECIMIENTO

Quizá esta hormona es menos conocida que la testosterona aunque en los últimos años ha comenzado a ser bastante popular. Dicha hormona es la compañera perfecta de la testosterona, ambas tienen gran importancia por separado, pero de manera conjunta mucho más. La hormona del crecimiento es considerada la hormona de la juventud en las clínicas anti envejecimiento, aparte de la cirugía, hay pocas cosas que puedan hacerte parecer más joven que unos cuantos kilos de musculo bien repartidos.

Esta hormona, estimula el sistema inmunológico y ayuda en la quema de grasa como combustible. Como ya he comentado en anteriores artículos, los ejercicios Multiarticulares intensos aumentan la hormona de crecimiento.

INSULINA

La insulina, otra hormonada mucho más conocida, especialmente por los diabéticos es la encargada de regular la entrada de glucosa y los nutrientes a las células, tanto musculares como adiposas (tejido graso).

Por un lado provee nutrientes al musculo para reparar el daño producido por el entrenamiento y junto con hormona de crecimiento y testosterona forma el conjunto perfecto del desarrollo muscular. Por otra parte, los niveles de insulina elevados constantemente son perjudiciales para el cuerpo y esto es precisamente lo que fomenta el entorno moderno, dominado por la falta de actividad física, comidas constantes (cada 3 horas) y abuso de hidratos de carbono refinados. El resultado es niveles de glucosa en sangre elevados, que requieren liberaciones constantes de insulina. Si nuestros músculos no aceptan más glucosa (caso típico de músculos pequeños con poco uso), la glucosa se termina acumulando en forma de grasa. A medida que acumulas grasa, las células se vuelven más resistentes a seguir aceptando glucosa. Para vencer esa resistencia, tu páncreas debe generar todavía más insulina (su prioridad es eliminar la glucosa en exceso de la sangre). Cuando este ciclo se repite constantemente deriva en resistencia a la insulina, y este es el primer paso hacia la diabetes. La resistencia a la insulina también favorece la acumulación de grasa y por tanto la transformación de testosterona en estrógeno como he comentado antes sobre la aromatasa.

Por suerte para nosotros, la insulina es fácilmente manipulable con la alimentación y el entrenamiento adecuado. Es el primer paso para controlar el resto de hormonas.

 HORMONAS DEL ESTRÉS

Quedo claro que la testosterona, la hormona de crecimiento y la insulina son las tres principales hormonas anabólicas. Ahora le toca el turno a El cortisol es una de las principales hormonas catabólicas, y como todas, tiene un lado positivo y uno negativo.

En el lado positivo desempeña un papel anti-inflamatorio, catabolizando tejido dañado para ser eliminado, dando lugar a la construcción de nuevo tejido. Su papel es por tanto imprescindible. El problema viene cuando por un exceso de estrés (físico o psicológico, bastante común en nuestros días) el cortisol se mantiene elevado constantemente. En este caso, la fase de recuperación o reconstrucción nunca llega. Se rompe el equilibrio natural y necesario entre anabolismo y catabolismo. Un exceso de cortisol inhibe la síntesis de proteína, aumenta los niveles de glucosa y deprime el sistema inmune. A medida que el cortisol aumenta, la testosterona desciende. Una forma de identificar el sobreentrenamiento es analizando la proporción testosterona/cortisol. Cuando este ratio se reduce en exceso, tienes un problema.

Otras hormonas catabólicas interesantes son las llamadas catecolaminas (como adrenalina y noradrenalina). La presencia de estas hormonas en sangre facilita la movilización de grasa. Podemos regular estas hormonas a través de la alimentación y principalmente la intensidad de la actividad física (alta intensidad = mayor nivel de catecolaminas).


Por ultimo os dejo 4 enlaces del blog Fitnessreal, en el cual os puede aportar detalles más específicos de cada hormona, un blog interesante (recomendado)

 

http://www.fitnessreal.es/hormonas-volumen-1-leptina/

http://www.fitnessreal.es/hormonas-volumen-2-cortisol/

http://www.fitnessreal.es/hormonas-volumen-3-insulina-1/

http://www.fitnessreal.es/hormonas-volumen-4-insulina-2/

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